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viernes, 23 de mayo de 2008

Preparate por que quiero escribir un libro contigo. lV


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Y todo mejoró

Aparte hablarle a León Lerma y descalabrarle su ego… como que no, ¿o si? Empecé a escribir nombres, la verdad que sólo conocía a los doctores de vista, pero no sabía quién era cual, ni quién era quién. Amablemente el doctor me dio su nombre y santo y seña. En eso vino una mujer y dijo que lo que pasó la noche anterior fue que yo no quise que le dieran el medicamento a Luis ya que él dormía… mentira total, ¿cómo voy a impedir que le suministren lo que sé va a quitarle los dolores? Absurdo, ella dijo que estaba anotado en su reporte. Yo sabía que estaban tomando represalias, si, lo que dije acerca de la comida no les pareció. Luego le comenté al doctor, “Si a usted le pareció terrible lo que dije que la comida parecía de perros, y se sintieron ofendidos, a mí me ofende más esa comida le dan a mi hijo. Era una frase que me repetía a cada momento, los demás enfermos sólo me veían, si, me observaban como diciendo: que valor Después el médico vino con una serie de papeles, la nutriologa dijo que tomaría cartas en el asunto ya que al parecer no estaban siguiendo las instrucciones que ella dio y terminó aceptando que el cocinero definitivamente no hizo lo que ella dijo. El doctor le preguntó a Luis que medicamento suministraban en el Cima y yo le entregué el expediente que nos habían dado en ese hospital, entonces él ordenó que le pusieran la misma dosis y sólo eso lo hizo descansar, al fin, se fue el dolor de cabeza. Entonces, el desayuno fue otra cuestión, la comida no se diga, de pronto, después de aquel altercado todo era calma, después de tres días con sus noches, Luis pudo descansar de la dolencia y empezó a comer bien ya que cambiaron toda la dieta. Resulta que para nuestra buena suerte la nutriologa que le asignaron era Nayeli, una chica que de niña vivió en la misma calle donde nosotros radicamos y ella fue turnada para que estuviera al tanto de Luis. Mientras Paola cuidaba a Luis de día, a la persona que le tocaba descanso en casa, limpiaba, se encargaba de cocinar, y lavar ropa. Mercedes era el chofer de noche, él llevaba a la que dormiría allá y se traía a Paola. Iván Villalobos se unió, ayudándonos los viernes, eso nos daba una noche más de descanso a Gaby y a mí. Mel no podía hacer de más, ya que él estaba en los entrenamientos de los Mayos de Navojoa y aunque don Víctor Cuevas le había permitido faltar, yo no quise que descuidara su trabajo, ya Gabriela había perdido el de ella. Pero eso era una insignificancia, lo importante era sacar a Luis, eso era lo que realmente nos importaba.

lunes, 19 de mayo de 2008

Prepárate porque quiero esceibir un libro contigo. III


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Sin embargo, al anochecer no hubo una ambulancia disponible para el traslado y debíamos esperar al siguiente día, saldríamos a Obregón a las tres y media de la madrugada, entonces le dije a Mel que durmieran él y Paola y yo les velaría para no quedarnos dormidos, Gaby estaba con Luis en el hospital. Paola viajaría con él en la ambulancia y nosotros le seguiríamos en el auto. Cuando buscaba algo de café en una de las alacenas observé que había muchas cajas de diferentes medicamentos para el dolor de cabeza y sentí pena por mi hijo tratando de mil formas aliviar su dolor, cuando esa molestia era para una cirugía de alto riesgo. Salimos casi a las cuatro y media, quise dormir pero con el pendiente frente a nosotros ¿cómo? Nuestro hijo iba delante y debíamos de cuidar que todo marchara bien, el hombre que conducía se veía tranquilo. Mercedes había dejado el entrenamiento de los Mayos, y don Víctor Cuevas extendió un cheque para cualquier emergencia y le dijo que la familia estaba primero, que se fuera, y que por el trabajo no se preocupara. Regresarnos a Navojoa fue bueno para él, ya que eso le permitiría continuar con la preparación del cuerpo de lanzadores del equipo. Cuando arribamos al Seguro Social de Ciudad Obregón esperamos y esperamos y esperamos, nunca hubo un director para recibir a Luis, corrimos con los mismos trámites que cualquier usuario, la camilla que lo trasportaba duró en el pasillo desde las seis y media hasta las once que lo ingresaron. Nunca vi el trato especial y cuando quisimos hablar con el Director para avisarle de nuestro arribo, nunca obtuvimos respuesta. Yo estaba sin dormir, y le hablé a Sara de Romo, ella, Vicente y sus hijas siempre han querido a mis hijos y debían saber lo que estaba pasando, inmediatamente se vinieron Kenia y Karla, yo necesitaba descansar mínimo una hora para recuperarme, cuando me vieron sentada en el piso y en catastrófico estado, una de ellas dijo:
-¿Tía y esa facha?
- Ay Kenia, ¿crees que tengo deseos de verme bien?
-No pues no, tía. Te entiendo.
Kenia nos llevó a su casa y caímos tres horas y media, luego comimos pescado empanizado que nos supo a gloria. Desde la fatal noticia la comida para nosotros se había convertido en mero trámite, sólo eso tramite, no había nada que pudiéramos saborear, hasta una noche antes. Cuando estábamos en el seguro social de Hermosillo, Luis pidió una hamburguesa y ohhhh bendita comida rápida, ya con la esperanza y preparándonos para el viaje relamimos cada papa frita, y las hamburguesas pasaron a mejor vida. La primera noche en el hospital cuidando a Luis fue para mí, y pasé todas las horas oscuras en una silla, a Paola iba a tocarle en el día y yo iría a casa a descansar, y Gabriela por la noche se turnaría conmigo. La casa estaba limpia, todo en orden como se había quedado.
De nuevo en la carretera, como cada amanecer, como cada anochecida, nosotros con un guerrero en los pies, y otro en el corazón al lado de Luis. Hicimos turnos para dormir con él, ayer me tocó a mí. Llegamos y no atinaba la entrada, al fin en la puerta una mujer cuidaba que no se fueran de más en la visita a los enfermos, la tipa era una luchadora en ring desigual, la custodiaban dos guardias de seguridad. Por supuesto que no dejaron que entrara ya que Mel traía el pase y debía esperar que bajara con él. No importó esperé, en este caso lo primero que debes hacer es no desesperarte. Cuando apareció Paola, me fui al separado de Luis, Mel lo veía con un amor desmedido, era evidente el sufrimiento por su hijo, desde la noticia, había encanecido como diez años. Cuando se fue, Luis me pidió que le sobara la cabeza. Le pregunté que había comido y sólo señaló un plato a medias. No podía creerlo, aquello tenía aspecto de comida para perros, era carne molida color café, sólo eso, con una rebanada de pan de caja. Me dolió el corazón, a Luis le produjo asco y no cenó.
Desde la llegada a Obregón no le suministraron los medicamentos y cada día fue una tortura para él, con los dolores desde el martes no descansaba y ya era jueves, el sufrimiento crecía sin que nadie pudiera detenerlo, como esa noche que se quejó. No sé cuanto tiempo acaricié la cabeza y cuando dormía, aprovechaba para sentarme. Al fin cerca de la media noche logró adormilarse, saqué un libro de García Márquez y leí unos minutos, luego hice mi tendido: una colcha, más la cobijita de Gaby, luego encima puse las almohadas y me acosté. No supe a qué horas quedé noqueada, hasta que Luis dijo:
-Mamá, quiero vomitar
Me fui detrás de él y veía que casi soltaba el estómago entre vómito y vómito, sentí impotencia, rabia detenida, eran las seis de la mañana…
- Quiero bañarme, dijo- le di la toalla, el shampoo y jabón. Volvió a la cama y me pidió de nuevo que le sobara la cabeza.
- Luis, te juro por Dios, que hoy termina tu martirio, te lo juro por mi padre.
Entonces apareció una enfermera con un séquito de aprendices.
-¿Todo bien, Luis?
-No, nada está bien- dije. Para entonces una fiera crecía en mi pecho.
-¿Qué pasa?
-Hoy pasa de todo, Luis continúa con el dolor de cabeza, acaba de vomitar, anoche no cenó, lo que trajeron no se le puede llamar más que: comida para perros.
-Señora, eso no se dice, nos está ofendiendo, no tiene por qué decirlo, ¿qué van a decir los demás enfermos que se comen lo que aquí se les da?
-¿Qué no tengo qué…? Estoy en un país libre y si algo pasa, debo decirlo
-Es que es muy ofensivo lo que acaba de decir…
-¿Ofensivo? Si yo les ofendí con mis palabras… A mí me ofenden con esa comida que dan.
Inmediatamente salió con su comitiva, tal vez mi voz desmedida llegó al médico o quizá le tocaba venir, la cuestión es que llegó.
-¿Cómo está todo?
-Mal, muy mal, el dolor de cabeza no se va, no ha estado comiendo bien, la cena de anoche era comida para perros…
-Mamita no diga eso, no utilice esos términos
-Doctor, escribo poemas y cuentos, si quiere le hago una metáfora de esa cena. Es algo surrealista, cuando veníamos para acá, dijeron que no nos mortificáramos por nada, que el director de este hospital estaba al tanto de nuestra situación…
-¿Quién le dijo eso?
-El doctor Arturo León Lerma…
-¿Y ese quién es?
-Es uno de los directivos del equipo de béisbol de los naranjeros de Hermosillo.
-A nosotros no nos gusta el béisbol. Lo siento, ni conocimiento teníamos. No iba a llamarle a León Lerma, sabía que cuando fui al templo, ya Dios nos tenía en sus manos, sólo era cuestión de no callarnos.

miércoles, 14 de mayo de 2008

ll Segunda parte. Prepárate porque quiero escribir un libro contigo. Elia Casillas


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Era domingo y las visitas no cesaron, pero de la oficina de los naranjeros no supimos nada, Derek habló y comentó que hacían trámites para trasladarlo a Ciudad Obregón, al centro de Neurología. Era 24 de septiembre, Mercedes cumplía años, y Paola le trajo un pastel que compartimos con los que fueron a visitar a Luis. Antes, nos enteramos que de las oficinas naranjas habían suspendido todos los estudios que estaban pendientes y eso punzó duro en el pecho. Luis tenía los dolores de cabeza desde el 15 de septiembre, entonces, lo enviaron al Seguro Social, tomaron una radiografía y dijeron que era migraña y que no tenía nada, un simple dolor de cabeza. Entonces Luis comentó:
-Mamá nunca me había sentido tan pobre, a un lado de mí, una mujer estaba muriéndose, le faltaba oxigeno, yo trataba de ayudarla y aquello era muy desesperante, porque sentía que se me iba a morir ahí. En otro sitio, un hombre vomitaba y frente a nosotros, un enorme bote de basura tenía moscas por cualquier lado. Te juro que salí peor, que cuando entré. Nunca me había sentido tan pobre.
Hasta que el doctor Arturo León Lerma dio la orden para que fuera al Cima y se hicieran los estudios, Luis pudo descansar, ya que iba y venía al hospital y el dolor cada día era más intenso. En la resonancia magnética le salió un tumor en la silla turca del cerebro, y aunque el doctor dijo que era operable y en tres días estaría en casa, en las oficinas anaranjadas al enterarse de los ceros de la cuenta, decidieron enviarlo a Obregón, al Centro de Neurocirugía Luis Donaldo Colosio, pero eso, nosotros no lo sabíamos y es algo que nunca entendí, si ellos conocen a Mercedes, por qué no ir con él y explicarle personalmente que estaba pasando, ni Juan Aguirre ni el Doctor León Lerma hablaron. El médico que lo atendía en el Cima no volvió. El lunes lo trasladaron de nuevo al Seguro Social, nunca voy a olvidar al médico de los Naranjeros que todavía fue a decirnos que debíamos pagar al ambulancia para que trasladaran a Luis. Antes de que todo esto pasara, tuve que ir a las oficinas del Señor Mazón, no estaba, de paso encontré a Derek chico y él me comunicó con su papá, era casi la una de la tarde y nosotros no sabíamos la suerte de Luis nadie hablaba. Era 25 de septiembre, no había avance, las doce y nosotros con la incertidumbre en el estómago, en los pies, en la desesperanza de una llamada que dijera, no se preocupen, siempre hemos sido equipo y aquí cualquier empleado es importante. Porque si León Lerma investiga en cuanto le sale la producción de un vídeo musical de los jugadores para pasarse en la pantalla o un documental para televisión como el que Luis le produjo sin recursos ni tiempo a Cornelio García, entonces, él se habría percatado que Luis no era un simple empleado. Y no es porque sea mi hijo, pero es una persona muy creativa, que pena que los gerentes actuales no estén al tanto que todo ha cambiado, que tienen que ir con la progreso, y que las personas que se dedican al campo de innovar entornos, también comen y cobran y la verdad es que a Luis le pagaban una miseria, la mitad del sueldo se le iba en solventar departamento y con la otra mitad debía comer, pagar luz, agua, camiones. Yo le dije que no se fuera por esa cantidad, yo prefería mantenerlo, pero él me dijo que pensaba titularse. Dios sabe por qué hace las cosas. Bueno, de las oficinas del Señor Mazón, la secretaria me envió a al centro de Los Naranjeros para que me pusieran al tanto. Mientras el médico del club, siempre le estuvo recalcando a Paola que no iban gastar lo que no tenían, y que los dolores de Luis no eran nada. Cuando supo del tumor hizo su mejor esfuerzo por decirle a Mercedes que no era de preocuparse, entre paréntesis les diré que este hombre a mí, nunca me dio la cara. - Luis no tiene nada-, repetía una y otra vez. Y cómo no mortificarse, hay un tumor, y este señor lo único que nos mostraba era su preocupación por ahorrarle unos pesos a la directiva, por eso, con estos antecedentes cuando vi al doctor León Lerma; dije:
-Vamos a voltear la situación…
-No, no, no, a mí no me voltee nada…
-Si, ¿qué tal que fuera un hijo suyo…? ¿No lo enviaría en un avión a Tucson y lo instalaría en la mejor clínica? Aquí no viene hablar la esposa de Mercedes Esquer, ni Elia Casillas, aquí frente a usted; está la madre de Luis.
-Elia no se trata de dinero, Luis va a ir a la mejor clínica de Neurocirugía, lo que pasa es que se atravesó el fin de semana y nosotros no somos culpables de lo que está pasando…
-No doctor, yo no busco culpables, en ese caso si vamos a buscar culpables, me culpo yo, por no enviarlo al médico al primer dolor de cabeza, al contrario, a usted agradezco que Luis esté en el Cima ya que por orden suya, él está allá y eso se lo agradezco a usted. No puedo decir que usted y yo somos comal y metate, existe una relación de años y eso es debido al béisbol, sólo eso doctor, y Luis ya tiene su raya, ni usted ni yo, vamos a alargarla. Si Dios ha de llevárselo, ni la ciencia va a detenerlo... Y yo… ya se lo entregué a él. Pero si la cuestión es el dinero tengo una casa en Mérida para vender…
-Entonces si ya se lo entregó a Dios, por qué se encuentra en este estado.
-Porque soy su madre, nada más por eso… sólo por eso. Pero si la cuestión es el dinero…
-No se trata de dinero, pero si puede, y dice que tiene una casa, véndala, aunque todavía hay que ver que dicen en Obregón, va a estar con los mejores especialistas y de acá lo estamos recomendando para que lo atiendan bien, cuando lleguen lo va a recibir el Director del Hospital, todo va a estar bien no se preocupe, no venda nada. Y de nuevo le digo, no se trata de dinero.
-Está bien doctor, si la situación se complica en el hospital y si yo veo que las cosas van para atrás, voy a llamarle. Sus amigos querían hacer un teletón pero yo le dije que no se preocupe, al inicio de la carrera de Mercedes vi una viuda, esposa de un jugador pidiendo ayuda en un estadio para mantener a sus hijos, entonces dije que eso no nos pasaría a nosotros, yo iba a ahorrar para cualquier cosa.
-No, no, que no vayan a pedir nada, ya van a atender a Luis y usted no vaya a vender su casa hasta no saber que pasará en Obregón. Aquí hemos comentado que es una pena lo que está pasándole siendo un muchacho tan joven…
-Así es Doctor, nos vemos… Y no se olvide, el que paga es el de arriba.
Si llevaba maquillaje, éste quedó en una hoja, donde la uña descargaba mis lágrimas. Luis me vio llegar con lentes oscuros y a Paola y Gaby con mirada gorda, ellas, mientras yo hablaba con León Lerma, lo único que hacían era llorar. Ahí nos esperaban mis compadres Cinthia y Cornelio García, de nuevo se me fue un rosario de lloros, de alguna manera sus hijos y los míos siempre se han visto en familia y ellos también son una parte muy significativa para nosotros. Esa tarde trasladaron a Luis al Seguro Social de Hermosillo, antes le dije a Paola que me llevara a un templo, me dijo que a cuál quería ir, si al de Santa Eduviges o al de Fátima, contesté que a cualquiera. Ya en el camino vi una cúpula y le pedí me llevara ahí, ella comentó que era la iglesia de Nuestra Señora de Fátima. En ese momento todos los reclamos y coraje me vinieron de pronto, sólo quería tener a Dios frente a mí para empezar mi discurso rebelde, pero… Cuando entramos, un grupo de mujeres rezaba el rosario, vestían túnicas rojas y una enorme cruz dorada en el frente y en la espalda, oraban. Entonces me detuve. ¿Cómo iba a gritarle a mi padre frente a la gente?, no, él iba a avergonzarse de mí, entonces me fui al Santísimo y ahí, de rodillas y cara a cara, pregunté: -¿Qué quieres, qué te traes conmigo? En ese momento, automáticamente volteé a una columna que estaba al lado izquierdo y sobre ella, vi a San Mateo con un pliego extendido, luego, giré a la derecha y ahí estaba San Lucas, pero… San Lucas tenía un libro en blanco en la mano izquierda, y en la derecha una pluma, entonces recordé el sueño. “Prepárate; porque quiero escribir un libro contigo” Ahhhh, entonces eso es lo que quieres, quieres que empiece a escribir un libro, está bien, lo voy a empezar, sólo te pido a cambio la salud de mi hijo. De pronto el llanto se fue, sentí el pecho libre, y una energía que me hacía sentir grande, fuerte, enorme, y le dije a Paola, ¿ya viste a los apóstoles? Observa a San Lucas, ve como tiene un libro en blanco y la pluma, Dios quiere que empiece el libro. Luego le dije a Dios, trajiste a dos testigos, Mateo y Lucas, bueno, yo pongo de testigo a Paola y a los Bryant, en cuanto llegue a casa empezamos el libro. Cuando salí del templo era otra, la piedra opresora ya no estaba, me sentí ligera, en paz y confiada en la promesa de Dios. Vi a Gabriela y a Mercedes y les conté lo que percibí en el templo, y en ese instante le dije a Luis, -viejo, no te preocupes, me quiere a mí escribiendo con él, no te preocupes-.
Continuará...

martes, 13 de mayo de 2008

Prepárate porque quiero esceibir un libro contigo.


“Prepárate; porque quiero escribir un libro contigo.”


elia casillas


Lo había soñado, si; si lo soñé, entonces se lo dije a Mercedes...
-Anoche soñé que Dios me hablaba…
-Ahhhh ¿si? ¿Y qué te dijo?
-Dijo que me prepare porque vamos a escribir un libro.
Mercedes me vio, como si una parte de mí estuviera conectada a otra dimensión, a otro sitio, un espacio a donde él, nunca ha podido entrar. El tono de su voz fue burlón, punzante, aunque en el fondo, siempre termina creyendo lo que le digo. Luego, siguió en lo suyo, en su mundo, aunque vivimos bajo un mismo techo, él siempre está en su esfera y yo en la mía. Gaby también tiene su cosmos y Luis su orbita. El béisbol nos hace coincidir y armarnos un universo donde los cuatro nos entendemos, donde nuestras vidas embonan perfectamente, pero cada quien vive en su plaza y desde ahí nos atrincheramos para existir. Porque en el tablero que nos tocó, nuestras piezas siempre han tenido un principio y no te detengas, un estadio y un automóvil, una pelota y una carretera, una casa que se mueve donde hay reflectores, pero ante todo, una oración a Dios en cada diligencia. Sin embargo, cada amanecer le pregunté a mi Padre de qué íbamos a escribir. Tres soles perseguidos con sus lunas esperé, con intriga en las manos, con un gozo y una sola pregunta… ¿Qué querrá escribir conmigo? Lo soñé, sí, fue un sueño tan real, lo sabía, lo sentí, él me habló. No lo vi, sólo escuché su voz, pero yo sabía que era Él. Preguntaba y preguntaba y luego, yo misma hacía las veces de contestador, si entraban las dudas me convencía de lo contrario, todo había sido tan cierto. Entonces, el polvo apareció puntual y olvidé. Pero Dios tiene sus métodos para que uno recuerde cada promesa, porque esa era su palabra y acepté, ya que esa mañana amanecí feliz, y si lo tiré a la indiferencia, regresó con un memorándum, que no le deseo ni al ser más mezquino que haya cruzado este territorio. Esa mañana, Mercedes sostenía una charla por teléfono en monosílabos, eso me trajo de la recámara a la sala, el rostro de Mel difícilmente escondía lo que estaba pasando y habló:
-Luis tiene dolor de cabeza y lo hospitalizaron, al parecer trae la presión alta…
-¿En dónde lo tienen hospitalizado?
-En el Cima de Hermosillo
-Me voy a ir…
-No, no pasa nada, es la presión, sólo eso… Mañana le hacen unos estudios para saber exactamente que tiene.
Ahhhh, ¿pero quién es capaz de engañar la sangre de la misma sangre y quedarse tranquilo en la otra avenida…? Una parte de mí decía que algo trágico pasaba con Luis. De nuevo, el repiquetear del teléfono me sacó de cualquier presentimiento, era don Juan Manz, tenían un taller de cuento en la librería de Libros y Más en Ciudad Obregón y hablaba para invitarme. Fui al seminario, volver con mis amigos era agua para moribundo en zona despoblada. Intenté dejar fuera la llamada, pero fue imposible, entre charla y charla un pequeño aguijón entraba por el costado izquierdo avisándome que Luis estaba en peligro y me escondí detrás de unos lentes enormes y oscuros. Don Juan me preguntó si Mel me había golpeado, le contesté que no, y que no iba a quitarme los lentes, a mi hijo algo malo le está pasando, sólo eso puedo adelantarles. Los lentes eran un cristal donde escondía mis presentimientos. Esa noche una máquina contestadora del hospital nos llevó a cualquier sitio, menos al cuarto de Luis, pero al día siguiente antes de irme al curso llamé para ver como iba todo, él me dijo que viajara sin pendiente, aunque al regreso no sé porqué, no dejé de rezar… sentía una parte de mí apretada y esa no era buena señal, tenía miedo, miedo a saber lo que realmente ocurría y ese era un aviso, los exámenes de Luis traían malas noticias. El semblante derrumbado de Gabriela y Mel lo confirmó cuando llegué a casa:
-Luis tiene un tumor en la cabeza… van a operarlo.
-¿Queeeeeeeeeee?
Tuve que sentarme, miré el techo, y sólo recuerdo que dije: -no. No, no, no Dios, no-. Pasé la poca saliva que me quedó, de pronto la boca estaba reseca y nosotros viendo un lado del terror al que nunca habíamos entrado, porque una cosa es tener miedo y otra entrar en su territorio, un sitio frío donde el corazón no tiene un segundo de descanso, y donde la calma es sólo una fantasía distante, un laberinto oscuro, donde uno conoce la entrada, pero no sabe como, ni cuando ni como va a salir. Poco a poco fui seccionando la noticia para aceptarla, la partí para que no fuera tan dolorosa y me fulminara. Hay tragos que se atraviesan y cortan el alma. Luego quise hablar con Luis.
-Viejo, ¿cómo estás?
-¿Ya sabes?
-Si; y la vamos a librar, no te preocupes
-La operación sale en ciento cincuenta mil pesos y mis amigos quieren hacer un teletón…
-No Luis, hay dos casas, con una de ellas se paga tu operación, no quiero que pienses en el dinero, si es necesario vendo un pecho…
-Jajaja a ver cuanto te dan por el…
-Bueno y si no, están los riñones, el hígado y lo que sirva… Nos vamos a ir contigo, deja que ordenemos la casa, y salimos para allá.

El pollo

Nadie había probado un taco, la noche anterior cociné un pollo en la olla eléctrica, yo traía un café y un pan, Mercedes y Gabriela un cereal. Eran las seis de la tarde, sabía que el viaje de tres horas necesitaba de un esfuerzo para el conductor y para el copiloto y aún así, no queríamos saber nada de comida. La casa de pronto tenía un aire abatido, cualquier rincón era una cueva donde la incertidumbre había tomado posesión, al estómago le importaba una pura y dos con sal, simplemente no había apetito, éste, nunca apareció, aún así, nos comimos un pollo con sabor a agua salada. Antes de salir, limpiamos la casa, lavamos toallas, sábanas, Gabriela dejó todo en orden, y salimos. Rumbo a Hermosillo, cualquier penumbra era motivo de sobresalto, como si la muerte soltara su manto sobre nosotros y el susto aparecía en cada metro de carretera. Antes de venirnos hablé con Bety Bryant y se me fue el llanto, como si en ese momento, una válvula se abriera dejando explotar el dolor, ella no podía creer que esa malaventura ahora fuera nuestra, le dije que saldríamos para allá. También le hablé a mi hermana Paty para que rezara, llamé a la Nena del Paquín, aunque no la encontré dejé recado, y avisé a otras personas, entre ellas a doña Rita, una señora que vende hot-dogs, para que le avisara a mis amigos y a la gente de San Judas Tadeo, para que rezaran por Luis Mercedes, ella creyó que bromeaba. De ciudad Obregón llegué casi a las cuatro de la tarde ese día afortunadamente Mel y Gabriela no lograron comunicarse conmigo, porque yo no uso celular, así que nunca pudieron contactarme y manejé tranquila, no imagino los 70 kilómetros o más que son a Navojoa, no me veo manejando en ese charco negro que de pronto es una desgracia como la que hoy se nos venía, aunque mi sexto sentido no dejaba de palpitar. En uno de los salones de la librería de Libros y Más teníamos el taller, Don Juan Manz poeta del trigal sonorense propuso enviara mis textos sobre béisbol a la Universidad de Sonora y esa noticia me traía con la adrenalina arriba, feliz, con un pie en la nube, otro en el acelerador y el alma sin cobijo. Ahora nuestros rostros estaban caídos, siempre hemos sido una familia demasiado unida, vamos, y venimos por distintos rumbos, pero constantemente buscamos un momento para estar reunidos y contarnos nuestros triunfos, derrotas, las nuevas, y las viejas y las que aún no hacen historia. Que uno de nosotros sufriera un descalabro, nos afectaba duro y seguido y no íbamos a dejarle abandonado, la vida es un bulevar donde nunca sabemos que pueda suceder en la siguiente esquina, pero de algo si estábamos seguros, Dios siempre nos protegió, esta vez no íbamos solos en desgracia. Y aunque nunca he conocido sus designios, supe que algo traía entre manos y que en los siguientes días mostraría pistas. Mel, Gabriela y yo, en momentos guardábamos silencio, como si nuestro monólogo interno fuera un torbellino que no encontraba hebra, rezos, plegarias, culpas, juramentos y promesas que siempre acompañan estas catástrofes. Esta vez, la entrada a Hermosillo no hablaba sobre béisbol, no olíamos la pelota, esta vez; un batazo ponía en jaque a Luis Mercedes y nosotros como soldados estábamos ahí para apoyarlo. No quise quitarme la batita de manta que vestía, siempre que la uso ellos dicen que soy Fantasmín y eso me divierte. Lo acompañaban Paola su novia, Bety y Derek Bryant, entonces me sentí en familia, ellos siempre han sido nuestra rama espiritual más cercana, nuestros hermanos de fe, nuestra siguiente familia, los hermanos que Dios nos puso para darle fuerza al corazón y al cuerpo. Mientras hablaba, recordé el sueño y les dije: -Una vez en San Luis Potosí soñé que Dios hablaba conmigo y me dijo: Prepárate; porque vamos a escribir un libro… Creo que la cosa va por ahí-. Luego todos empezaron a bromear sobre mi vestido Fantasmín… Luis a simple vista estaba bien, el cuarto tenía aire acondicionado, un televisor, baño, enfermeros las veinticuatro horas, un sofá cama y vaya comida, parecía hotel de cinco estrellas. Nos fuimos tranquilos a su casita, que también tenía todo, sólo qué… en cuanto quisimos prender el televisor, éste no funcionó, moví la mesa donde un florero bien surtido adornaba un pasillo y que se le caen las patas, ya no quise mover nada más. Trajimos el colchón inflable y bajamos hasta la olla con el pollo. Menos mal que la cama funcionaba, el microondas no quise tocarlo. Ya entrada la madrugada, de pronto un estremecimiento me hizo dejar el sueño y desperté agarrándome el pecho, entonces, recordé que en casa me había pasado lo mismo tres noches seguidas y pensando que era el corazón llamamos al doctor Ciro Pellegrini para que calculara mi presión. Todo estaba funcionando bien… sin embargo, en ese momento supe que eran presentimientos, avisos de Dios, diciéndome: prepárate. Lo descuidé, y él siempre llama tres veces a mi corazón. En ese momento supe que él tenía tiempo informándome que estuviera alerta.
Continuará…

viernes, 9 de mayo de 2008

LINO RIVERA, MANAGER DEL JUEGO DE ESTRELLAS‏

LINO RIVERA, MANAGER EN
EL JUEGO DE ESTRELLAS

Se convertirá en el primer boricua en dirigir en dos clásicos de media temporada

8 de Mayo de 2008 (Club Algodoneros / Eduardo González García).- El recién confirmado manager de los Algodoneros de Guasave, Lino Rivera hará historia en el béisbol de la pelota veraniega al convertirse en el primer boricua en dirigir en dos clásicos de media temporada

De cara al clásico de media temporada del béisbol veraniego, se dieron a conocer los manager que dirigirán las selecciones de la Zona Norte y Zona Sur, en donde Félix Fermín será el cuarto mánager dominicano en estar al frente de un Juego de Estrellas de la LMB, el cual se realizará el 1 de junio próximo, en el estadio Calimax de Tijuana, BC.

Asimismo, por vez primera en la historia de los Juegos de Estrellas, se enfrentarán un timonel de República Dominicana y otro de Puerto Rico (Lino Rivera).

Lino Rivera será el primer boricua en dirigir en dos ocasiones en un Juego de Estrellas en la LMB, ya que estuvo al frente de la Selección Sur en 2007. Rivera actualmente dirige a Leones de Yucatán, bicampeones de la Zona Sur.

El fin de semana de las Estrellas del beisbol mexicano se iniciará el 30 de mayo con una cena de gala; el 31 habrá concursos de mascotas y peloteros incluido el 'Home Run Derby', y concluirá el 1 de junio con el partido entre las Estrellas de la Zonas Norte y Sur.

Ambas selecciones serán conformadas mediante una votación de los especialistas del beisbol y público en general, misma que ya está disponible en la página web oficial de la LMB.

viernes, 2 de mayo de 2008

SCOUTEO DE UMPIRES EN SONORA, SINALOA Y NAYARIT

SCOUTEO DE UMPIRES EN SONORA, SINALOA Y NAYARIT



La LMB realizará en mayo una gira por la región de Sonora, Sinaloa y Nayarit en busca de nuevos prospectos que deseen unirse al cuerpo de umpires de la LMB

Haz una carrera como umpire profesional en el béisbol mexicano, asiste al estadio señalado en el siguiente programa para entrevistarte con los scouts de la LMB:

PRIMERA ETAPA EN EL ESTADO DE SONORA

Hermosillo
1 y 2 de Mayo
Lugar: Estadio Reforma
Horarios: de 4 a 7

Ciudad Obregón
3 y 4 de Mayo
Lugar: Estadio Tomas Oroz Gaytan
Horarios: de 4 a 7

Navojoa
5 y 6 de Mayo
Lugar: Estadio Ciclón Manuel Echeverria
Horarios: de 4 a 7


SEGUNDA ETAPA EN EL ESTADO DE SINALOA

Los Mochis
7 y 8 de Mayo
Lugar: Estadio Emilio Ibarra Almada
Horarios: de 4 a 7

Culiacán
9 y 10 de Mayo
Lugar: Estadio Ángel Flores
Horarios: de 4 a 7



Mazatlán
11 y 12 de M ayo
Lugar: Estadio Teodoro Mariscal
Horarios: de 4 a 7



TERCERA ETAPA EN EL ESTADO DE NAYARIT

Tepic
14 y 15 de Mayo
Lugar: Estadio Universitario
Horarios: de 4 a 7




Manuel Corona Gomez Supervisor de Ampayers
Raúl Osorio Supervisor de Ampayers
Luis Alberto Ramírez Rosas Coordinador de Ampayers


Decídete; puedes ser un juez profesional del Rey de los Deportes.


Requisitos:
- Estudios mínimos de bachillerato
- Edad entre 18 y 28 años
- Estatura mínima 1.75m.
- Buena condición física
- Llevar dos fotografías recientes tamaño credencial