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lunes, 29 de abril de 2013

Luis Bustillos, una Parca y dos de pan. Elia Casillas





Luis Bustillos, una Parca y dos de pan

 Elia Casillas


  -Hola Luis, buenas noches.

-¿Quién eres, por dónde entraste?

-Por la puerta, Luis

-Pero si  está cerrada con llave…

-Luis, no para mí…

-¿Quién eres?

-Hmmmm, no querrás saberlo

-¿Por qué no?

-Luis, ¿realmente quieres saber?

-Sí…

-Bueno, algunos me dicen la Muerte, otros  la Parca, la Descarnada,  la Huesuda, la Calaca, costal de huesos, la Pelona, y así, en cada lugar me conocen con diferentes nombres.

-Ahhhh, Tú… ¿tú eres la Parca?       

-Sí Luis.  …Si así quieres llamarme, para ti, soy la Parca.

-¿Qué haces aquí?

-¿Qué hago aquí? ¿Tú qué crees, Luis?

-¿Parca, es por la bolita que me apareció en el testículo?

-Así es, Luis.

-Oye, ¿qué es esto…? ¿A caso una pesadilla?

-No Luis, soy una realidad. Tu realidad.

-No es una broma verdad, ¿no estoy soñando, o si?

-No Luis, mis visitas nunca han sido en broma y sí, para ti sería mejor que yo fuera una fantasía…

-Oye, no puedes hacerme esto, soy joven, tengo muchas cosas que hacer aún…

-Luis, ¿qué puedo hacer? Cada quien tiene un tiempo, el tuyo se termina.

-¿Pero por qué yo…?  Parca. Afuera hay mucha gente enferma, viejos, desahuciados, personas  que sufren,  yo quiero vivir, puedo operarme, esto empieza, puedo librarla.

-No Luis, ya no tienes tiempo.

-¿Por qué no?

-Ya te dije, cada quien es un instante, el tuyo llega al final.

-No puedes hacerme esto, mira, juego béisbol, aún no me hago de un buen nombre, empiezo, tengo novia, quiero casarme, tener hijos, enseñarles a jugar…

-Todos tienen planes, Luis…

-Parca,  dame una oportunidad, por favor. Te prometo que de hoy en delante…

-Luis, Luis, Luis… Eso ya no es posible…

-Mira Parca… ¿sabes jugar?

-¿Béisbol?

-No, Parca. Ajedrez

-Claro que sé jugar. Buen susto me diste, creí que me pondrías a jugar béisbol, ¿te imaginas,  yo bateando?   

-No Parca, cómo crees, esa idea no me pasó ni de chiste por la cabeza. ¿Por qué no jugamos una partida?

-¿Una partida de ajedrez? ¿Y eso para qué, Luis?

-Bueno, juguemos mi vida en una partida, Parca…

-Jajaja ay Luis, ¿crees que todo es tan sencillo?

-Vamos Parca, no pierdes nada, pero si te gano, no me llevas, ¿qué dices?

-¿Te imaginas, qué con cada persona hiciera eso o algo parecido? Siempre      estuviera jugando, o en apuestas y eso no puede ser Luis, eso no puede ser.

-Te suplico, haré lo que quieras Parca, dame  tiempo… Mi novia, mis padres, el béisbol.

-No Luis, y esto no es un aviso, vengo por ti.

-¿Voy a morir hoy?

-Sí, Luis…

-Pero si no me siento mal.

-Luis, eso no importa… ¿A caso crees que tengo que preguntar, cómo te sientes? 

-Entonces, juguemos.

-Luis, nunca he perdido…

-Juguemos, por favor, no pierdes nada… Dices que siempre ganas, dame una  oportunidad.

-No puedo Luis, aunque quisiera, no puedo.

-No me hagas esto Parca, por favor, piensa en mi madre, mi novia…

-¿Te crees qué eres el primero que me llevo, qué tu madre es la única que pierde un hijo y tu novia, un novio? Esos argumentos no valen conmigo. 

-Parca, un juego, sólo un juego te pido.

-Luis la vida es un juego y tú te la pasaste jugando, no puedes quejarte…

-Tienes razón, pero aunque mi vida ha sido un juego, nunca ha sido fácil, ni para mí, ni para otros, Parca. Jugar es mi profesión. Sólo estoy pidiéndote una oportunidad, por amor de Dios, dame una oportunidad.

-Hmmmm, Luis. Está bien, cuando hayas perdido, no quiero lágrimas, no tolero ver llorar, a un hombre, menos. Saca el tablero.

-No lloraré, Parca. Gracias…

-Anda, que no tengo tu tiempo Luis. Jajaja que paradoja, si soy yo quien tiene tu reloj.

-Aquí está Parca, siempre lo tengo a la mano, ¿sabes? A veces lo llevo al estadio, me relaja una partida antes de cada juego. Tú das primero.

-No Luis, vas tú. No quiero que digas que actué con ventaja.

-Dime Parca, ¿nunca descansas?

-Luis juega, no me distraigas.

-¿Nunca te has enamorado, Parca?

-No te veo ganas de jugar, Luis.

-Parca, ya di, vas tú.

-Luis, hablas tanto…

-A donde voy ¿hay vida, Parca?

-¿Tú qué crees, Luis?

-No sé,  por eso te pregunto. De alguna manera te estoy perdiendo el miedo, Parca.

-Seguramente Luis, debe ser por el ajedrez.

-Nunca imaginé que de pronto mi vida se cortaría de esta manera, que iba a conocerte, que jugaríamos, Parca.

 -Sí, ustedes se creen dueños del tiempo, pero nosotros movemos la batuta. Para ustedes, siempre hay un mañana, Luis.

-Dime Parca, ¿alguna vez te equivocaste y te llevaste a alguien sin querer?

-Sí Luis, y no me lo recuerdes…

-¿Por qué no, Parca?

-Porque fue terrible,  se llamaba Joaquín Pardavé, debiste conocerlo, era un actor mexicano. Cuando regresé,  al percatarme de mi equivocación, el hombre estaba encajonado,  entonces tuve que llevármelo, sufría demasiado. En su desesperación por salir y ante la falta de aire, se arrancó la carne del rostro. Vivir, para él hubiera sido un eterno dolor, jamás iba a reponerse, su existencia estaría marcada por el terror de saber que lo enterraron vivo.

-¿Sólo una vez te equivocaste, Parca?

-No Luis, pero creí que conocías el caso.

-Bueno Parca, me gusta el cine mexicano, sobre todo Cantinflas y Pedro Infante… A don Joaquín lo he visto en algunas películas, pero no sabía que murió así.

-Sí Luis, me equivoqué con él. Ahhhh, Cantinflas, Pedro Infante…  Pedrito la pasó una vez  y, ¿sabes? Se burlaba de mí, decía que yo le pelaba los dientes, y sí, no sólo le pelé los dientes… Buen tipo Pedro, mira que nunca sospeché que iba a causar tanto dolor. Después de ver tanta y tanta gente llorando, se me erizaban los huesos, pero bueno, esto es así. No hay vuelta en la lista.

-¿Y qué pasa con la gente que regresa, Parca?

-Algunos, reconsideran su existencia, otros hacen recorridos durante su muerte y depende de la vida que hayan experimentado es lo que verán cuando mueren, pero cuando regresan, son un manojo de pánico, ya que han visto la otra parte de su propio espejo, el abismo que ellos mismos construyeron y, descienden entre los peores vicios de la humanidad, pueden ver sus demonios. Otros han estado frente a frente conmigo, así como tú, aunque en distintas circunstancias. Jamás su descanso será igual, en cada sueño está mi mano recordándoles que tengo su minutero.  Muchos no desean volver, han visto el paraíso…

-Parca, ¿a dónde iré yo?

-Luis, esa información no es mía… No lo sé.

-Parca, mueve.

-Ya lo hice, Luis. Cuestionas tanto que ganaré antes de tiempo esta partida.

-No te creas Parca, mi padre me enseñó…

- Luis, ¿me permites un momento?

-¿Qué pasa, Parca?

-Debo salir, ya regreso.

-¿Cuánto tiempo, Parca?

-No sé Luis, pero volveré.

-¿Entonces no me llevarás?

-Aún no Luis, tenemos una partida pendiente, debo irme. Aunque no lo creas,  soy de palabra.

-Gracias Parca, por lo menos estuve con mi familia esta navidad.

-¿Qué fecha es hoy Luis?

-25 de diciembre de 2004, Parca.

-Es verdad Luis, en Asia es 26 de diciembre.

-Que te vaya bien Parca, me caigo de sueño…

-Nos vemos a mi regreso, Luis.

¡Dios! Que pesadilla, soñé que  la Parca venía por mí… ¡Vaya sueño!  Y hablé con ella y hasta jugamos.  ¡El ajedrez! Dios mío, ahí está el ajedrez que yo tenía guardado, alguien está en una partida. ¿Realmente jugamos? Entonces no soñé, jugué con la Parca. Va a venir por mí, tengo que ir con un médico, hablar con mi novia, mi familia…No, primero iré con el doctor, sí eso debo hacer.

-¡Luis Bustillos!  

-Soy yo…

-Pase, el doctor lo espera.

-Buenos días, ¿Luis Bustillos?

-Sí doctor… Me salió una bolita en uno de mis testículos.

-Entra en ese cuarto y quítate la ropa, a un costado está una bata azul, úsala.

-Sí doctor…aunque no necesita revisarme, sé que tengo cáncer.

-Ahhhh muy sabiondo me saliste, muchacho…

-Sé lo que tengo doctor y debe darse prisa o moriré

-Eso sólo lo sabe Dios. ¿Luis, juegas para los Tuneros?

-Sí doctor. Ya estoy listo.

-Recuéstate en esa cama.

-Sí Doctor

-Efectivamente, tienes una bolita. Hay que operar inmediatamente, voy a darte unas órdenes para que te realices hoy mismo unos análisis. ¿Ya desayunaste?

-No doctor.

-Entonces, ve al laboratorio. Ya puse que son urgentes, en cuanto te los den, vienes con ellos, aunque yo no esté, los dejas con la recepcionista.

-Está bien doctor, ¿en cuanto estén los análisis me opera?

-Es lo más seguro, Luis.

-Gracias, doctor.

-Nos estamos viendo, Luis.

Debo hablar con mis padres, y con mi novia, Dios mío, no sé como darles la noticia.   Dios ayúdame, estoy solo en esta ciudad y no sé cuanto tiempo me dé la Parca. ¿Y si muero en la operación? No; estaría faltando a nuestra apuesta, no puede llevarme, hay una partida pendiente y dijo que tiene palabra. Debo hablar con mi novia primero. Pero antes iré al laboratorio, hoy mismo deben estar los análisis.

-Me envió el doctor, dice que los estudios  son urgentes.

-Sí, estábamos esperándote, el doctor ya habló para acá. Entra con la enfermera al cubículo siete, antes, tómate cuatro vasos de agua, ahí está el garrafón y los vasos.

-Gracias.

-Voy a tener que picarte otra vez, se te esconden las venas.

-Sí, creo que son los nervios.

-Es todo, en la recepción le dicen cuando venga por ellos, aunque veo que son urgentes, lo más seguro es que se los entreguen hoy por la tarde.

-Gracias señorita.

-Venga por ellos a los cinco de la tarde.

-Gracias, ¿me puede decir cuanto va a ser?

-No se preocupe, vamos a pasar los gastos al club de béisbol, ya tenemos la orden del doctor.

-Ahhhh está bien señorita, muchas gracias.

-De nada. Ojalá que todo salga bien.

-Sí, quiera Dios.

-Hola Luis, buenas noches.

-Hola Parca, no te esperaba tan pronto…

-No doy una, mis pies están destrozados.

-No sabía que te cansabas, Parca.

-Es verdad Luis, mi cansancio emocional se fue a los pies, a veces no puedo creer todo lo que pasa, si buscas en cualquier medio, te darás cuenta que hubo un Tsunami en Asia y no fallecieron animales, y el aviso fue general, pero sólo las bestias lo escucharon y se pusieron a salvo, al  hombre también se le notificó, no escuchó. Si viste la noticia, ¿supiste del Tsunami, verdad?

-¿Cómo, Parca? ¿Un tsunami?

-Sí Luis, el mar se salió enojado. Las olas,  alcanzaron hasta 5 metros de altura, y se desplazaban a más de 700 kilómetros por hora, ¿imaginas,  qué costa iba a tolerar esa embestida? 

-¿Entonces,  por eso te fuiste a Asia, Parca?

- Sí, Luis. ¿Qué no lees los periódicos?

-Sí Parca, pero hoy no lo hice…

-Estuve entre cadáveres, Luis. Fue terrible, se les comunicó con tiempo, pero el que recibió la noticia era un ignorante. Como siempre, el gobierno por ahorrar, pone a cualquiera en sitios importantes, y éste no supo del desastre que se les venía encima, para que me entiendas; no le dio importancia, ni siquiera sabía que es un Tsunami. En la actualidad con toda la tecnología que ustedes han desarrollado, es un verdadero crimen lo que hicieron, hubo muchos difuntos.

-Ahhhh Parca, no he visto el periódico. Creía que ya estabas acostumbrada a los muertos.

-Mejor no lo veas.

-Parca,  entonces no tuve un sueño, tampoco eres una pesadilla, realmente estamos en un jugada.

-Así es Luis, creí que lo habías entendido. ¿Qué hiciste hoy?

-Fui al doctor, Parca, me operan mañana.

-Ahhhh Luis, me encanta tu optimismo. Eso es bueno. Me gusta. Me alegra  que creas que aún tienes un mañana.

-Parca, no te burles.

-Eso es inevitable, Luis. Ustedes siempre me asombran, son tan ingenuos.

-Te toca mover, Parca. Si te duelen los pies, puedo calentar agua con sal para que te descansen.

-Así estoy bien Luis, ya pasará. Me has quitado tres peones entre pregunta y pregunta.

-Y tú dos, Parca.

-Vamos lentos, Luis…

-Parca, no es mi culpa. Te fuiste a Asía y como comprenderás, allá es muy lejos para mí, no podía seguirte. Oye, aún no ceno, ¿puedo ir a la cocina? ¿Quieres que te cocine algo o nunca comes?

-Aunque no lo creas algunas veces he estado en cenas muy importantes, te acepto un trago.

-Sólo  tengo cerveza, Parca. No acostumbro beber pero a veces invito amigos…

-¿Queeeeeeeeeee? ¿Qué tú, no qué…?

-Que no bebo Parca.

-Jaaajaaaa Luis no me hagas reír, ¿cómo qué un pelotero no toma?

-Así es Parca. No te digo que nunca lo hago, pero por lo regular me cuido.

-Está bien, Luis. Voy a creerte…

-Hmmmm Parca…  Bueno; mira aquí tengo carne, tanto andar solo, algo he aprendido a cocinar. Dime ¿te gusta el chile?

-No Luis, no veo esa necedad de tener la boca ardiendo con el picante, me parece sádico de su parte comer chile.

-El chile es cultural Parca, nacemos enchilados y así nos morimos. Dios, yo hablando de muerte.

-Jajaja eso si es cruel, Luis.

-Sigamos Parcaaaa que ya me dio sueñooo con la cervezaaaaa

-Siii quieress  te llevo a dormirrr, Luissss.

-Nooooo, nooo Parcaa, no quieroo,   ese  descanso aúnnn. ¿Quieress otra cervezaaaa?

-Nooo, no Luissss, ya veo dobleee y ya me quitaste un caballoooo.

-Jajaja Parcaaa, si tú nuncaa hasss  necesitado caballosss… ¿O siii?

-Alburees no, Luisss.

-Parcaa, siempre andass a pieee. Parcaaaa, Parcaaa, Parcaa… ¡Bah! ¿Parcaa, te dormisteee? Hmmm sí te dormiste,  Parcaa. Entonces Parcaaa yo tambiénn me voy a dormirrr cuidado y me robesss  la reina Parcaaa, cuidado…

¡Que desastre! ¿Qué pasó aquí? Ohhhh si estuvimos tomando, quien viera a la Parca metida en tragos,  jajaja qué sucio está todo y yo debo ir al hospital, con esta cruda no creo que me operen, hablaré primero, no, no, mejor voy. Ay Dios, mío que dolor de cabeza. ¿Cómo estará la Parca? Pero ¿cómo van a operarme si no me han hablado? ¿Y si llamaron y no escuché el teléfono? Tengo que ir ahora mismo.

-Luis, vamos a internarte ya, te operaré dentro de veinticuatro horas. Hablamos al teléfono que dejaste pero nadie contestó…

-Doctor, anoche me eché unas cervezas…  Me acabo de levantar. Nunca lo hago, pero anoche fue una cena especial…

-Hm. Luis, ¿cómo pudiste hacer eso? 

-Doctor si le contara por lo que estoy pasando, no me iba a creer…

-Luis, Luis, entiendo lo que está pasándote, no eres el primero que opero, algunos se refugian en Dios, otros en el alcohol, en los santos, brujos, curanderos…   Para tener valor.

-No, no doctor… No es eso.

-Está bien Luis, yo no te juzgo, pero voy a tener que atrasar la operación dos días y si vienes con la misma historia, yo no te opero. Después de hoy, vas a tener que internarte mañana, y esperaremos veinticuatro horas más,  sin que pruebes alimentos. ¿Avisaste a tu familia?

 -Ya están en camino. Llegarán a medio día, acabo de hablar con ellos.

-Bueno Luis mañana te espero... Sin alcohol Luis, sin alcohol.

-Hola Luis, ¿cómo estás, le seguimos?

-Sí, Parca.

- ¿Todo bien contigo, Parca? ¿Ahora en qué andas?

-Buscándote, Luis.  Después de la juerga de anoche…

-Parca, está todo sucio, tengo que limpiar la casa, vendrá mi familia, no quiero que vean este desastre.

-Está bien Luis, yo te veo, eso de andar de chacha no se me da…

-¿Nunca tocaste una escoba, Parca?

-La verdad Luis… En una ocasión le ayudé a un sacerdote, cayó un misil  dentro de su  templo, y él ya era muy anciano, sacamos escombros, gente muerta, santos destrozados, pero ahí si, ni donde meter una escoba, nadie podía ayudarnos, el pueblo estaba devastado y cada quién se movía dentro de sus propias ruinas. Algunas veces he estado en la limpieza de edificios, personas que como tú, han llegado a convivir conmigo, algunas veces… El sacerdote fue un gran tipo, solíamos tomar café por las tardes cuando llovía, él tenía una charla muy interesante; no había tema que no abordáramos en la que él no fuera erudito. En este oficio he conocido personas muy encantadoras.

-Uhhh Parca, de pronto creí que ibas a llorar…

-jajaja Luis, no imagino el color de mis lágrimas. Aunque muchas veces no te lo voy a negar, me doblé.

-¿Qué te dobló, Parca?  

-Las bombas atómicas, ojalá nunca te toque una, Luis…

-Parca he visto documentales de la guerra…

                -No Luis, nadie logró captar realmente esa tragedia, ningún ojo daba crédito a tanto exterminio, no hay documental que hable de lo que realmente se vio ahí. No puedes imaginar tanto cuerpo destrozado y con llagas; llagas sobre llagas, úlceras con un fondo donde no encontrabas el principio ni el fin. Sangre, gritos, fuego, escombros y el llanto de los niños, ancianos, mujeres, gente que no sabía que había hecho para que una arma de ese calibre viniera a causarles tanto y tanto dolor, sus hogares caídos, hijos sin padres, padres sin hijos, familias fragmentadas que nunca volvieron a ser iguales. Este hecho sólo está registrado en la memoria de los que estuvimos ahí, Luis y no se lo deseo a nadie.  Oye Luis, no te veo futuro, no has ido ni siquiera por la escoba.

-Uy Parca, tan buena que está la plática y tú me sales con eso…

-Si Luis, pero tenemos detenida la jugada y dices que viene tu familia, con este paso no sé cuándo vamos a terminar.

-Terminaremos Parca, ya lo verás.

-jajaja Luis, estás tan seguro.

-¿Seguro de ganarte?

-Sí, Luis

-Hmmmm si vieras que me siento tan bien, creo que ha sido lo mejor que me ha ocurrido en la vida, conocerte, Parca

-Gracias Luis, de cualquier forma, he de llevarte…

-Uhhh Parca, contigo no van los cumplidos, por lo que veo.

-No Luis, un trato es un trato y en esas estamos. Ve por la escoba que se hace más tarde.

-Parca, ¿vomitaste?

-Hmmmm Luis, el que vomitó fuiste tú, tuve que llevarte al baño porque te pusiste grave…

-Parca, te aprovechas porque no recuerdo nada.

-Luis, si dices que nunca bebes y anoche hasta una botella de tequila que tenías ahí nos terminamos.

-¿El tequila, Parca? Ese fue un regalo que me dio un amigo. ¿No me digas que nos terminamos la botella?

-Creo que quedó algo, pero no te aseguro nada. ¿Por qué no empiezas a limpiar, para ver en dónde quedó el sobrante?

-Nada Parca, no quedó nada de tequila, oye con razón me sentía tan mal hoy cuando desperté.

-Y eso que no tomas, Luis…  jajaja

-Parca, en festividades, pero nunca como ayer, pero debo cuidarme o no me operan…

-¿Luis, será que llegues a la operación?

-Claro Parca, ya lo verás…

-Ya lo estoy viendo Luis.  Mira, antes de que me agarre el coraje por tu lentitud, voy a dar una vuelta, cuando regrese, te quiero en la jugada. ¿Está bien? Es más, dime en cuanto tiempo vuelvo.

-Hmmmm Parca, soy lento, yo tampoco soy chacha.

-La hora, Luis, dame una hora.

-Parca, son las tres de la tarde, vente a las seis.

-Tú sí que eres lento Luis, una camarista en tres horas limpia diez cuartos. Pero está bueno, nos vemos a las seis.

-No te vayas atrasar, Parca.

-Luis, Luis despierta, ya pasan de las seis.

-Parca, que cansado me siento.

- Estaba muy sucia la casa, Luis.

-Sí Parca, pero aparte, llegó mi familia. Les hice un cuento largo para no acompañarlos a comprar mandado, porque quería suspender la jugada mientras ellos están acá. Mi madre dice que la despensa está vacía, yo la veo medio llena…

-Hmmmm Luis, ¿suspender la jugada? ¿Por cuántos días?

-Sólo mientras ellos estén en casa, serán pocos días, mi padre trabaja, no puede dejar su negocio; y yo me las arreglaré para quedarme solo, no te preocupes.

-Está bien Luis, yo te busco.

-Gracias Parca, gracias.

-Hola Luis, ¿cómo te sientes?

 -Como si me hubiera pasado un tren en medio de las piernas, Parca… 

-Jajaja Luis, no tengo la menor idea, pero si lo dices te creo.

 - ¿Cuándo sales de aquí?

-No sé, Parca. Mañana me dice el doctor. Ya te anda por llevarme, ¿verdad?

-No, me traes como trompo, vuelta y vuelta. Luis, me llevas ventaja, pero te voy a ganar. Aunque no sé cómo, ayer fui a tu casa y busqué el tablero y está guardado, y ya no recuerdo como dejamos el juego.   

-Parca, yo te estaba ganando…

-Uy Luis, ya vamos a empezar.

-No Parca, te lo juro, estaba ganando, te llevo ventaja.

-Hmmmm Luis, tendre que creerte. Entonces, regreso, te veo cara de sueño.

-Está bueno, Parca, te cuidas

-Sí Luis, tú también. Adiós.

 -Hijo ¿estás bien?

-Hmmmm mamá, sí, ¿por qué?

-Has hablado toda la noche con alguien, le dices Parca, ¿te refieres a la muerte, hijo?

-No mamá, tal vez estuve soñando.

-Me asustaste hijo…

-Mamá, no me va a pasar nada, ¿qué les dijo el doctor?

-Que todo salió bien…

-¿Ves? No va a pasarme nada, voy a estar bien, ya verás.

-Sí hijo, todo va a estar bien.

-Luis, hay que darte quimioterapia, el tumor es cancerígeno

-Sí doctor, ya lo sé, de hecho ya lo sabía, ¿recuerda que le dije?

-Sí Luis…

-Doctor, no le diga a mis padres.

-Luis ya lo hice, aparte vas a necesitar quien te cuide.

-Me cuidaré solo, doctor.

-No podrás; Luis no tienes ni la mínima idea de lo que te está pasando, ni de lo que se te viene encima. Te debilitarás, y necesitamos que estés fuerte, alguien tiene que cocinarte y darte de comer. Tendrás una dieta especial. Alguien tiene que cuidar de ti.

-No se preocupe doctor, la Parca me cuida.

-Luis, ni de chiste la menciones.

 -No pasa nada, doctor.

-Eso quisiera Luis, que no te pasara nada, eres tan joven…

-Parca, no aguanto el estómago, voy  a vomitar los intestinos y hasta el hígado, me siento muy mal…

-Luis, sólo cierra los ojos.

-No Parca, quieres llevarme…

-No Luis, sólo lo haré cuando me lo pidas, mientras tanto, tenemos un juego pendiente.

-Lo sé, Parca. Ya voy a estar bien y terminaremos la partida, te voy a ganar, te voy a ganar Parca…

-Sí Luis, ya veremos, si ya no me necesitas, me voy.

-No Parca, no te vayas hasta que me duerma. Necesito que alguien me lleve al baño cuando me vuelvan las nauseas.

-Te dijeron tus padres que iban a quedarse contigo y no quisiste, Luis. Ni siquiera permites a tu novia que te vea.

-No Parca, ¿no viste la cara que tiene mi madre? Ha envejecido como diez años y todo por mi culpa. Y mi novia, ¿qué no has notado mi aspecto Parca? He bajado más de veinte kilos, no tengo cabello, no pensé que  se me caería tan pronto, me siento tan mal.

-No digas eso Luis, no es tu culpa.

-No quiero que me vean Parca, no quiero.

-Está bien Luis, aunque las madres sufren por todo. Pero la energía de ellas viene de la tierra. Sin olvidar que son mujeres y que  la luna marca  sus periodos. Ahhhh son tan parecidas,  pero es más fácil entender a la luna, que a una mujer. Algunas veces recargadas de amor, de pronto llenas de tragedia o de contento y otras, con media vida, o con un cuarto a medias, llorando por Pedro o por Juanita. Madres, mujeres al fin. Y tu novia, tu novia si te quiere, te querrá hasta sin dientes, no digo cabello. Pero eres vanidoso Luis, muy vanidoso.

-Jajaja no Parca, no es vanidad, pero no quiero que me vean en este estado. Y no me hagas reír que me duele todo.

-Está bien, Luis. Creo entenderlo.

-Parca, ¿tuviste madre? 

-No lo sé Luis, hace tanto...  Mis recuerdos son tan sólo pedazos. Debí tener. Tal vez, pero de eso no tengo memoria.

-Entonces, ¿desde cuándo eres Parca?

-Desde que el universo es universo, Luis. Ya he visto tanto…

-¿Y no te cansas?

-Sí, ustedes hacen cada carnicería y eso me cansa. Sus guerras, las muertes innecesarias, el hombre sólo existe para la devastación. Aunque no debo generalizar, por esta tierra pasaron personas de grandes ideales. Finalmente fueron asesinados, no todos, pero si la mayoría. El hombre, el ser más ambicioso y destructivo del universo. 

-Uhhh Parca…

-Lo siento Luis, pero desgraciadamente es la verdad.

-Parca, quiero vomitar…

-Ay Luis, vamos, antes que vomites el piso y  yo tenga que limpiar de nuevo.

-Gracias Parca, en estas condiciones no quiero a nadie conmigo, sólo a ti.

-Luis, ¿no me estás enamorando, verdad?

-Ja ja, Parca, no puedo reírme, ja ja.

-¿Te sientes mejor, Luis?

-Sí Parca, estoy mejor, pero tengo sueño. Mucho sueño…

-Luis a este paso, el juego lo terminaremos en el otro siglo.

-No, no, no Parca ¿cómo crees? Te juro que tengo sueño, ya no puedo los ojos.   

-Es broma Luis, descansa, duerme…  Duerme Luis, duerme.

¡Dios mío!  ¿Qué está pasando? ¿Por qué, me juego la vida en una partida de ajedrez? ¿Aún estoy vivo; o alguien desde Chihuahua, está escribiéndome este cuento?  



Chihuahua, Chihuahua, mayo 21 del 2007